15 Aug 2026 23:11

El Brasileirão adopta nuevas reglas en la 23ª jornada

El Brasileirão adopta nuevas reglas en la 23ª jornada

El Campeonato Brasileño entra este fin de semana en una prueba de impacto real. A partir de la 23ª jornada, la Serie A pasa a aplicar un paquete de reglas contra el antijuego y la pérdida de tiempo, con foco directo en aumentar el tiempo de balón en juego y modificar hábitos antiguos de futbolistas, cuerpos técnicos y arbitraje.

Lo que cambia ya en esta jornada

La alteración más sensible afecta a la atención médica. El jugador que pida asistencia en el campo tendrá que permanecer al menos 60 segundos fuera antes de volver, dejando a su equipo temporalmente con uno menos. En el caso del portero, la regla aprieta aún más: un jugador de campo sale durante un minuto. La lectura de la CBF es simple y dura. Buena parte del tiempo perdido venía de pausas usadas para enfriar el juego, sostener un resultado e incluso abrir espacio para instrucciones desde el banquillo.

También entran en vigor cuentas visuales de cinco segundos para saques de banda y saques de puerta ejecutados con demora deliberada. Si no se saca de banda, la posesión cambia de lado. Si el saque de puerta se retrasa, se convierte en córner para el rival. En las sustituciones, el jugador cambiado tendrá 10 segundos para dejar el campo; si pierde tiempo, el sustituto solo entra un minuto después.

Por qué la CBF decidió apretar

Los números ayudan a explicar la prisa. Hoy la Serie A registra 52 minutos y 54 segundos de balón en juego, por debajo de las principales ligas europeas y de la MLS. En ese recorte solo queda por delante de Argentina. La meta trazada por la entidad es llegar a 57 minutos, un salto de cerca del 9% sobre la media actual. No es un detalle. Es casi un partido nuevo dentro del mismo partido.

Según los cálculos presentados a los clubes, hay grasa que recortar en cuatro frentes: faltas, reposiciones lentas, atenciones médicas y uso del VAR. Solo en esos apartados, la pérdida media supera los seis minutos. Si la aplicación es rigurosa, el Brasileirão puede acortar una de las distorsiones más conocidas del torneo: partidos intensos en el reloj, pero demasiado picados en el campo.

El efecto práctico en el campeonato

Buena parte de las medidas ya se había probado en el escenario internacional, pero el desafío ahora será doméstico. Un arbitraje coherente será decisivo. Sin criterio uniforme, la nueva cartilla corre el riesgo de convertirse en ruido. Con criterio, puede cambiar estrategias, mover plantillas y castigar a equipos que viven de frenar el ritmo.

Hay además un ajuste relevante en el protocolo de vídeo: el VAR pasa a poder corregir una segunda amarilla aplicada por error, una jugada objetiva que antes escapaba a la revisión. En conjunto, el mensaje es claro. El Brasileirão quiere menos teatro, menos pausas y más juego. Falta ver si jugadores y árbitros comprarán la idea ya en la primera jornada del nuevo paquete.

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