La Roma recibe una multa de 6 millones de euros de la UEFA por incumplir las reglas financieras

La AS Roma salió del ciclo de monitoreo de la UEFA con el bolsillo más vacío de lo que esperaba. El club romano, controlado por el grupo Friedkin, acumuló dos sanciones financieras por no cumplir los parámetros exigidos en el acuerdo firmado con la confederación europea, y aún sigue bajo vigilancia para la temporada 2026/27.
Dos multas, un mismo problema
La primera sanción, de 2 millones de euros, llegó porque los Giallorossi superaron ligeramente el objetivo intermedio referente al ejercicio financiero cerrado en 2025. Malo, pero manejable. La segunda, sin embargo, duele más: otros 4 millones de euros se aplicaron por el hecho de que el club registró un índice de coste de plantilla superior al 70% de los ingresos a lo largo del año civil de 2025, el límite establecido por la UEFA como techo aceptable.
En total, son 6 millones de euros en sanciones. Para un club que ya enfrenta presiones financieras considerables, no es una cifra trivial.
El contraste con los clubes de Milán
Mientras la Roma tropieza, Inter y Milan cumplieron los objetivos establecidos en sus respectivos acuerdos con la UEFA y salieron limpios del proceso. Junto a los dos gigantes lombardos, también lograron cerrar con éxito sus obligaciones Mónaco, Beşiktaş, Paris Saint-Germain, Amberes y Trabzonspor. Un grupo variado, pero con un denominador común: disciplina financiera dentro de los parámetros exigidos.
La lógica de las reglas de la UEFA es clara. El índice coste/ingreso de plantilla por encima del 70% señala que el club gasta más de lo que recauda en proporción, un desequilibrio que la confederación intenta corregir justamente para evitar que los clubes se endeuden de forma insostenible en busca de resultados deportivos.
La Roma aún no está fuera del radar
Las multas no cierran el capítulo. La Primera Cámara del ICFC -instancia disciplinaria financiera de la UEFA- confirmó que seguirá acompañando a la Roma durante la temporada 2026/27. El club necesita demostrar avances reales en sus métricas financieras para, por fin, salir de la lista de monitoreados.
El escenario es incómodo. Cualquier movimiento en el mercado de transferencias, cualquier fichaje relevante, tendrá que tener en cuenta ese contexto regulatorio. El interés en jugadores de peso, como se especuló recientemente con Mason Greenwood, tendrá que pasar por el filtro de las restricciones presupuestarias impuestas, tanto por el fair play financiero de la UEFA como por la propia realidad del balance del club.
La Roma tiene margen para corregir el rumbo. Pero el plazo corre, y la UEFA no suele aceptar promesas.






