Esports World Cup 2026 deja Arabia Saudita y se va a París

La tercera edición de la Esports World Cup no se celebrará en Riad. Con las tensiones regionales provocadas por el conflicto entre Irán y Estados Unidos haciendo inviable la logística, la organización anunció París como nueva sede – menos de 50 días antes de la apertura, prevista para el 6 de julio. Un plazo corto. Un cambio enorme.
Todo cambia, excepto lo que importa
A pesar del cambio de escenario de última hora, el calendario sigue intacto: el torneo va del 6 de julio al 23 de agosto, con las mismas 25 competiciones anunciadas originalmente. El prize pool total llega a casi 75 millones de dólares, repartidos entre los torneos individuales de cada juego y el Club Championship general, que distribuye 30 millones de dólares entre los clubes con mejor desempeño acumulado.
La disputa por la cima está dominada por los grandes. Team Falcons, Team Vitality y Team Liquid – el podio de 2025 – llegan como favoritos naturales para absorber la mayor parte del premio. El club campeón del ranking general se lleva 7 millones de dólares. No por casualidad, estas organizaciones suelen armar plantillas capaces de competir en múltiples títulos al mismo tiempo.
25 juegos, siete semanas, todo en juego
La grilla es la más robusta de la historia del evento. Los títulos van desde VALORANT y Counter-Strike 2 hasta Chess y Trackmania, pasando por clásicos como Dota 2, League of Legends y Street Fighter 6. Para algunos juegos, la EWC es solo una etapa más del circuito anual. Para otros, es el torneo más importante del año.
Es el caso de Apex Legends: los Split 1 Playoffs se celebran dentro del evento, en París. EA SPORTS FC 26 alberga el Solo World Championship. Overwatch 2, Rainbow Six Siege y Mobile Legends: Bang Bang realizan sus mid-seasons internacionales en el mismo período – con algunos de ellos todavía repartiendo puntos para los circuitos oficiales de las publishers.
El contexto que el cambio de sede no borra
La EWC nació como pieza central de la estrategia Vision 2030, sostenida por una inversión de 38 mil millones de dólares del fondo soberano PIF para posicionar al país como hub global de gaming y esports. La idea: modernizar la imagen del reino y diversificar la economía vía entretenimiento digital.
Pero el proyecto nunca escapó de las críticas. Organizaciones como Amnesty International y Human Rights Watch clasificaron la iniciativa como “sportswashing” – el uso del deporte para desviar la atención de cuestiones como las restricciones a la libertad de expresión, la criminalización de las personas LGBTQ+ y denuncias de abuso de los derechos laborales de los migrantes. El traslado a París, aunque forzado por la geopolítica, acaba alimentando ese debate: ¿qué pasa con la EWC cuando Arabia Saudita no puede ser la anfitriona?
Por ahora, el torneo continúa. París recibe. Y 75 millones de dólares siguen en disputa.






