Dempsey exige victorias y EE. UU. respalda a Pochettino hasta 2030

Clint Dempsey fue directo al grano al hablar del futuro de la selección de Estados Unidos: para mantener cerca al aficionado antes del Mundial de 2030 hay que ganar. La respuesta ganó peso extra pocos días después de la renovación de Mauricio Pochettino, confirmado para otro ciclo completo tras la campaña que terminó con la derrota por 4-1 ante Bélgica en los octavos del Mundial de 2026.
El recado de Dempsey y la lógica del nuevo ciclo
El exdelantero, todavía hoy uno de los mayores símbolos de la USMNT y colíder histórico de goles del equipo, resumió el paquete entero en una palabra: ganar. A su juicio, el equipo necesita marcar, defender bien y provocar reacción en las gradas. Tiene sentido. En torneos cortos, la identidad sin resultados casi nunca sostiene el interés mucho tiempo.
El rendimiento en casa, sin embargo, dio algo de sustento al proyecto. Las victorias convincentes ante Paraguay, Australia y Bosnia y Herzegovina mostraron un equipo más agresivo y menos trabado. El tropiezo abultado ante Bélgica expuso límites, pero no anuló la valoración interna de que Pochettino merece tiempo real de trabajo. Ahora tendrá lo que casi ningún técnico reciente de EE. UU. tuvo: un ciclo entero para montar plantilla, ajustar la columna vertebral y llegar listo al gran escenario.
Los cuellos de botella que la selección debe resolver
Hay carencias evidentes. Las más serias están en el eje de la zaga y en la portería. Chris Richards debería seguir como referencia defensiva, pero Tim Ream, cerca de los 39 años, difícilmente volverá a ser solución a largo plazo. Eso obliga al cuerpo técnico a acelerar la búsqueda de un compañero fiable, ya sea entre nombres ya probados como Mark McKenzie y Miles Robinson, ya sea en apuestas menos obvias.
En la portería, la pugna está abierta. Matt Freese y Matt Turner salen por delante por su bagaje mundialista, pero el escenario está lejos de cerrarse. Chris Brady, Diego Kochen y Duran Ferree aparecen como opciones para presionar. En un calendario cargado, esa competencia deja de ser un detalle. Se convierte en tema central.
Títulos regionales, Juegos Olímpicos y Copa América en el radar
Antes de 2030, Estados Unidos afrontará una secuencia pesada de pruebas: Nations League, Copa Oro de 2027, Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028 y, según todo indica, otra Copa América en suelo estadounidense. Ahí es donde el discurso de Dempsey debe volverse práctica. Ganar la próxima Nations League ya sería una señal clara. Llevarse la Copa Oro con la máxima fuerza, todavía más.
Existe también una exigencia menos obvia, pero decisiva: volver a competir de verdad contra selecciones de élite. Hace más de una década que los norteamericanos no derriban a un equipo del top 10 de la FIFA. Para un país que quiere llegar fuerte al próximo Mundial, eso pesa. Pochettino tiene contrato nuevo, margen de maniobra y eventos suficientes por delante. Falta lo principal. Transformar la promesa en resultado.







